El mercado se está reconfigurando a partir de flujos migratorios internos: el comprador está intercambiando conectividad por seguridad y metros cuadrados por entorno, impulsando un éxodo hacia comunas periféricas y emergentes.
La cercanía ya no es prioridad, la demanda se está moviendo hacia nuevos sectores donde la seguridad y el entorno se han convertido en variables decisivas en la elección de la vivienda.
La decisión de compra en Chile dejó de estar marcada exclusivamente por la ubicación. Hoy la decisión responde a una lógica más compleja, donde se combinan factores financieros, emocionales, y de seguridad, donde el m2 ya no pesa tanto , como el entorno, la conectividad, y la percepción de bienestar.
Fuente: El Mercurio












